ABRIENDO CONCIENCIA

Cuando nos damos cuenta de lo que realmente significa alimentarnos, aprendemos a comer y a vivir  con conciencia, abrimos el camino hacia la salud y al bienestar. El conocimiento de los alimentos, su correcta utilización y la manera de combinarlos interviene directamente en nuestro bienestar físico, psíquico y emocional.

 

En este espacio quiero compartir algunas claves para que de una forma sencilla puedas cambiar hábitos alimenticios que te  ayuden a estar mejor.

COME DESPACIO Y MASTICA BIEN

Para una buena digestión de los alimentos es importante comer despacio, masticar, degustar y ensalivar adecuadamente los alimentos. La digestión comienza en el momento de la masticación,  con la ptialina, que es una enzima que se encuentra en la saliva y es la responsable de comenzar la digestión de los hidratos de carbono.   

 

Según la Medicina Ayurvédica cada sabor (denominado rasa) -dulce, salado, ácido, amargo, picante y astringente- tiene unas propiedades que afecta al dosha (principio metabólico). Por esta razón el sabor de los alimentos que tomamos afecta directamente de una u otra manera a nuestro organismo. De la misma forma según la medicina china, cuando ponemos toda nuestra atención en el bocado que estamos ingiriendo y lo saboreamos con detenimiento, estimulamos ciertos órganos que están a su vez vinculados a diferentes emociones. Si no ha sido bien masticado no llega suficiente información al cerebro y no se activa correctamente el órgano.

 

El sabor ácido activa el hígado y la vesícula y favorece la digestión de las grasas.

El sabor amargo estimula el corazón, la circulación y el intestino delgado.

El sabor dulce estimula el bazo y el páncreas.

El sabor picante estimula los pulmones e intestino grueso.

El sabor salado activa los riñones y la vejiga, pero puede llegar a sobrecargarlos

 

Cuando comas, intenta estar atenta para percibir la sensación que te produce lo que estas masticando. Saborea y conecta con los aromas, la temperatura del alimento, su textura, su color... Cuando acabes toma conciencia de lo que sientes y da las gracias por el alimento y por este momento de quietud.

ESCOGE LOS ALIMENTOS DE TEMPORADA.

Ellos nos ofrecen también unas cualidades energéticas.

Cada estación nos proporciona una temperatura y energía concreta, por esta razón nos aporta alimentos  con unas características especificas para nutrir y proteger nuestros órganos. Los alimentos, según su naturaleza pueden ser caloríficos o refrescantes, contractivos o expansivos, propiedades energéticas muy importantes para nuestra salud. Las estaciones marcan los ciclos en la naturaleza, si nos observamos, nuestro cuerpo nos habla y nos pide lo que precisa  en cada temporada. En la medicina tradicional china existe una conexión órgano-víscera que está en estrecha relación con las estaciones y con las emociones, que debemos tonificar y proteger según la temporada.

 

Primavera ......Hígado/vesícula biliar ....... Rabia/Ira/Dulzura

Verano.....Corazón/Intestino delgado.....Euforia/Alegría

Otoño.....Pulmón/intestino grueso......Intuición/tristeza

Invierno.....Riñones/Vejiga..... Miedo/inseguridad

 

Eres parte de la naturaleza. Sigue conectada a ella y escucha lo que tu cuerpo te dice.

ELIGE  ALIMENTOS QUE NO GENEREN TANTOS RESIDUOS ÁCIDOS

Nuestras células, tejidos y órganos necesitan vivir en un medio alcalino pero nuestro metabolismo al realizar su actividad produce residuos ácidos como productos deshecho. El organismo intenta equilibrar y trabaja continuamente para compensar la carga ácida que se produce principalmente durante la digestión, sobre todo cuando en la dieta continuamente predominan los alimentos que acidifican (proteína de origen animal (carnes, embutidos, pescado, huevos, lácteos...), azúcares refinados, conservantes, margarinas, café, medicamentos... o una mala combinación de los alimentos. Para neutralizar dicha acidez, el organismo se somete a un continuo trabajo y como consecuencia: el hígado y los riñones se sobrecargan, se produce una mayor producción de radicales libres, oxidando el cuerpo y dando lugar al envejecimiento. También se pierden minerales: el organismo necesita minerales alcalinos como el calcio, magnesio, sodio, potasio, y cuando la dieta no aporta suficientes alimentos alcalinos (frutas frescas y verduras sobre todo crudas), el organismo recurre a las reservas del organismo en otros lugares como huesos, dientes, uñas, lo que genera deficiencias que pueden degenerar en debilidad ósea, osteoporosis, caries, hipertensión, ansiedad etc...

La dieta debería equilibrarse con un 80% de alimentos alcalinizantes y un 20% de acidificantes.

TU FLORA INTESTINAL. TESORO QUE HAY QUE CUIDAR

La flora intestinal son bacterias que viven en nuestro intestino y favorecen la absorción de nutrientes. Participan en la asimilación y elaboración de vitaminas: A,E,D,K y las del grupo B, así como aminoácidos esenciales. Sus microorganismos son estimulantes del sistema inmunitario. Para tener la flora en buen estado es recomendable que incorporemos a nuestra dieta diaria alimentos con prebióticos, que favorecen el crecimiento y la actividad de las bacterias del colon. Los encontramos en frutas, verduras y hortalizas, también en legumbres, patatas, boniatos, trigo, avena y cebada. También son muy necesarios los probióticos, (microorganismos vivos que favorecen la flora intestinal) que nos ayudan a asimilar y digerir los alimentos. Los encontramos en los alimentos fermentados (yogur, kéfir, chukrut, pickles, miso, tamari, tempeh, agua enzimática, etc...)

Trastornos como diarrea, estreñimiento, gases, obesidad, cólicos intestinales, migrañas, o ansiedad pueden tener origen en las alteraciones de la flora intestinal.

Incorpora a tu dieta diaria gran cantidad de alimentos vivos: frutas frescas y verduras crudas, alimentos fermentados y germinados.

UTILIZA COCCIONES LIGERAS Y MAS CANTIDAD DE CRUDOS

Cuando cocinamos, convertimos algunos alimentos en comestibles y también facilitamos a nuestro organismo su digestión (legumbres, cereales...). Pero el calor que se provoca durante la cocción provoca que: el alimento pierda nutrientes y se modifique su cualidad energética. Así pues dependiendo del tipo de cocción le otorgamos a cada alimento unas cualidades más contractivas o expansivas. En verano es conveniente utilizar métodos de cocción más ligeros (vapor, salteados, escaldado.. y en invierno más contractivos que nos ayuden a conservar el calor (horneado, plancha, estofado, hervido). Aunque los alimentos que realmente nos aportan energía y vida son los alimentos CRUDOS. 

 

Es fundamental que en nuestra dieta diaria incorporemos vegetales crudos y germinados (en forma de zumos, sopas crudas o ensaladas) que nos permiten asimilar todos sus nutrientes.. Por ello, nos aportan vitalidad, ayudan a prevenir enfermedades degenerativas y también favorecen el control de peso.

ALIMENTOS CLAVE EN UNA DIETA OVOLACTOVEGETARIANA

Ácidos grasos esenciales: (alimentos ricos en omega 3 y 6): Algas como la espirulina, la klamath, verduras de hoja verde, cereales integrales, legumbres, semillas y futas oleaginosas (nueces, sésamo, lino, chía, pistachos, girasol, aguacate, aceitunas, coco), aceite de linaza, de germen de trigo, de pepita de uva, de borraja...

Calcio: Semillas oleaginosas (almendras, avellanas nueces, semillas de sésamo...) algas, verduras, hortalizas, perejil, col, berros, acelgas, chirivías, las hojas del nabo y de la remolacha, lácteos.

Hierro: Algas, levadura, germen de cereales, espinacas, alcachofa, col, perejil, puerros, zanahorias, espárragos, remolacha, legumbres, semillas oleaginosas, dátiles, manzana, pera, naranja, fresa.

Proteínas: Legumbres, cereales integrales, semillas y frutas oleaginosas, levadura de cerveza y nutricional, setas, algas, huevos, lácteos.

Vitamina B12: Huevos, lácteos y productos fermentados (miso y temphe no pasteurizados).

Vitamina D: Lácteos, yema de huevo, setas.

COMBINA BIEN LOS ALIMENTOS. Recuerda que no nos nutre lo que comemos, sino lo que asimilamos.

Cuando comemos alimentos  que se consideran incompatibles (aunque sean vegetales) causan problemas en la digestión, fermentaciones intestinales, dispepsias e hinchazón abdominal. Esto ocurre por una cuestión enzimática. Las enzimas digestivas nos ayudan a descomponer los alimentos para que puedan ser absorbidos. Cada una de las enzimas actúa sobre un medio concreto y necesita unas condiciones especificas de acidez o alcalinidad para llevar a cabo su función. Por ejemplo, para que una proteína sea digerida (carne o legumbres) necesita un medio ácido, y un carbohidrato (pan o patatas) un medio alcalino. Cuando se mezclan alimentos tan distintos, el jugo gástrico ácido que se produce en el estómago para digerir la proteína provoca la inactividad de las enzimas que digieren el almidón. O cuando comemos fruta o dulces después de un plato de carne, arroz o patatas. Las proteínas o los amiláceos tardan mucho más en digerir que la fruta o el azúcar, que quedará esperando a ser digerido en el estómago. Esta larga espera provoca una fermentación alcohólica debido al calor producido por los jugos gástricos ácidos que digieren la proteína, y durante el proceso se generarán sustancias nocivas, productos tóxicos que pasarán a la sangre, intoxicando el organismo y sobrecargando los órganos de eliminación. Se debilitan los riñones por lo que se reduce la energía vital.  Los alimentos no se digieren adecuadamente y se limita la absorción de nutrientes. Si estas alteraciones digestivas son continuadas, pueden abrir las puertas a diversas patologías.

 

Evitaremos mezclar:

  • Carnes o pescados con patatas, cereales o legumbres (la proteína se acompañará siempre con verdura o ensaladas).

  • Cereales con azúcar o fruta acida.

  • Cereales entre sí.

  • Aceites y grasas con alimentos dulces.

  • patatas, cereales, plátanos, boniatos, castañas nunca entre ellos.

  • Frutas dulces o azúcares con verduras y hortalizas.

  • Frutas ácidas o semiácidas con frutas dulces (macedonia de fruta).

  • Postres dulces, azúcar, siropes, fruta...,nunca después de las comidas.

 

Rosa Escudero  666 21 51 02

                Barcelona

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